A pocos días de la Pascua, en el pequeño pueblo de Betania, ocurrió uno de los actos más profundos y simbólicos de los evangelios: la unción de Jesús. En un ambiente cargado de tensión por la proximidad de la crucifixión, una mujer —identificada como María de Betania en el relato de Juan— realizó un gesto que trascendería la historia.
Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.
– Juan 12.3
Un gesto de valor incalculable
Mientras Jesús estaba sentado a la mesa en casa de Simón el leproso, María se acercó con un vaso de alabastro lleno de perfume de nardo puro, una fragancia de costo altísimo. Las fuentes indican que el valor del perfume superaba los 300 denarios, lo que equivalía al salario de todo un año de trabajo para un obrero de la época.
Sin dudarlo, rompió el frasco y derramó el ungüento sobre la cabeza y los pies del Señor, secándolos luego con sus cabellos. Este acto no fue solo un regalo costoso; fue una extravagancia de amor y gratitud de alguien que sabía valorar la obra que su Señor estaba por realizar.
La crítica del mundo vs. la aprobación de Jesús
La reacción de los presentes no fue de admiración, sino de indignación. Judas Iscariote y otros discípulos calificaron el acto como un «desperdicio», argumentando que el dinero podría haberse dado a los pobres. Sin embargo, el texto aclara que la preocupación de Judas no era genuina, ya que era un ladrón que sustraía dinero de la bolsa común.
Jesús salió en defensa de la mujer, pidiendo que la dejaran tranquila. Él elevó el gesto de María a una categoría profética: «Se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura». Mientras otros veían una pérdida económica, Jesús veía una preparación para Su sacrificio redentor.
El aroma que permanece
El impacto de este perfume fue tal que se dice que «la casa se llenó del olor del perfume». Teológicamente, este aroma representa la justicia de las almas perfectas y la fe de la Iglesia que obra por la caridad. Jesús prometió que, dondequiera que se predicara el evangelio, se contaría lo que ella hizo en su memoria, subrayando que la adoración devota siempre tiene más valor que la visión materialista.
Lo que no debes olvidar
- El Costo del Amor: El perfume de nardo puro valía un año de salario (300 denarios), simbolizando una entrega total sin reservas.
- Significado Profético: El acto fue interpretado por Jesús como la preparación para su sepultura, reconociendo su muerte inminente.
- Identidad de Cristo: La unción en la cabeza y los pies señala a Jesús como el Mesías-Rey y, a la vez, como el Rey-Siervo.
- Lección sobre la Prioridad: Jesús recordó que, aunque ayudar a los pobres es un deber constante, hay momentos únicos para la adoración directa y sublime al Salvador.
- Betania como Símbolo: El lugar, que significa «casa de obediencia» o «casa de preparación», se convirtió en el escenario donde la fe se manifestó a través de una fragancia inolvidable.


