febrero 6, 2026

“Dr. Pepper, baby, is good and nice, tururu!” 🎶

Hace unas semanas, una tiktoker americana se volvió famosa por crear de manera improvisada un jingle para Dr Pepper, su bebida favorita. La improvisación comenzó con un tarareo que luego subió a TikTok y, de ahí, ¡boom! Las redes hicieron lo propio y, en cuestión de unas horas, la idea se volvió viral.

El resultado fue un contrato millonario por parte de la marca para la tiktoker, y los distintos videos sobre el jingle ya superan los millones de views, likes y comentarios.

El suceso viral deja mucha enseñanza y aquí te comparto lo que yo rescato de ello:

1. Las ideas no avisan, solo suceden.

Personalmente, me ha pasado infinidad de veces –y estoy seguro que a ti también– que llegan ideas a mi cabeza. En cualquier momento del día. Las 24 horas de los 365 días del año, las ideas están fluyendo. El problema es que no siempre las tomamos en serio, y entonces, de manera fugaz desaparecen.

Si te gusta la poesía, un día comienzas a hilar rimas y versos; si te gusta escribir, entonces una servilleta se convierte en tu aliado literario; si la música, entonces comienzas a tararear melodías, ¡en fin! Son un montón de formas en que las ideas están fluyendo todo el tiempo.

Ellas no avisan su llegada, simplemente suceden. Ahora toca que tú las tomes en serio y procures siempre tener a la mano un recurso que te ayude a darles flujo. Por ejemplo, si eres músico y de pronto comienzas a tararear una melodía, abre inmediatamente la app de notas de voz y grábala; no importa todo el ruidero que se escuche alrededor, ¡graba esa idea! Podrías estar a un paso de un gran hitazo, como lo que también le ocurrió a un chico de nombre Macario hace unos meses cuando se grabó con su celular: la melodía se viralizó y, en pocos días, la canción no solo estaba acumulando cientos de miles de reproducciones en Spotify; Macario ya estaba dando entrevistas y programando conciertos.

A veces el problema no es la falta de ideas, sino qué hacemos con ellas cuando éstas ocurren.

2. No hay malas ideas, solo ideas que requieren trabajo.

Cuando vi el TikTok de Romeo, no me enganché a la primera con la propuesta, pero cuando otros creadores de contenido ya tomaron la idea y jugaron a ponerle música, ¡Wow!, qué buena pieza! corta, divertida y pegajosa! Ahora, el anuncio oficial se ha producido con un par de versiones musicales y ¡suena increíble! ¡está buenísimo!

De lo anterior destaco el problema frecuente que casi todos padecemos, y es que consideramos que “las ideas” son tan sencillas que, a propósito, las dejamos pasar. Muchas veces las ideas son buenas, pero las dejamos ir porque aún no les hemos dedicado un poco de tiempo para trabajarlas. Te ha pasado ese tipo de déjà vu en el que escuchas una canción o lees un artículo por ahí y el impostor que llevas dentro —y que siempre te juega mal— te dice: “esa idea yo ya la había pensado”, “a mí ya se me había ocurrido eso antes”, “si lo hubiera hecho cuando tuve la idea, lo hubiera hecho mucho mejor”, o “mi idea era mucho mejor que eso”. Y así, con un sinfín de pensamientos tramposos.

¿Y qué es todo esto sino la propia frustración que sentimos de no haber actuado cuando las ideas ocurrieron, simplemente porque en ese momento no las consideramos lo suficientemente buenas?

A veces el problema no es que tienes malas ideas, simplemente necesitan “una pulidita”.

3. Las ideas inquietas solo requieren manejarse con seguridad.

Romeo se paró con total seguridad frente a su celular, balbuceó: “tengo una idea para Dr Pepper: Dr Pepper, baby, is good and nice! Tururu!”, y comenzó a grabar. Muy probablemente otro de nuestros grandes gigantes a vencer es el de la inseguridad. La inseguridad se define como duda, temor y FALTA DE CONFIANZA EN UNO MISMO. A propósito lo escribo así, para sentir esa voz alta en la cabeza, porque es el mismo grito emocional con el que lidias todo el tiempo, que te hace sentir incapaz, incompetente, no apto, inútil, etc. (¡ya me enojé solo de recordarlo! 😡).

Y aquí hay algo muy sencillo de entender: si las ideas te llegan, es porque eres capaz de darles flujo, salida y seguimiento.

Nuestro cerebro es una de las estructuras más complejas que existen. Aunque no procesa información como una computadora tradicional, se estima que puede realizar el equivalente a cientos de billones de operaciones por segundo SI consideramos la actividad simultánea de sus aproximadamente 86 mil millones de neuronas y sus conexiones sinápticas. 🤯

Pongámoslo en perspectiva: uno de los procesadores más avanzados de la actualidad puede ejecutar decenas de miles de millones de instrucciones por segundo. ¿Impresionante? ¡Mucho!, PERO sigue siendo una fracción muy pequeña de lo que el cerebro humano realiza de manera constante, automática y creativa.

Eso quiere decir que ha sido depositada en nosotros una capacidad enorme. Recibir instrucciones (ideas), procesarlas (trabajar en ellas, relacionarlas y pulirlas) e imprimirlas (darles salida), dicho en el idioma de los algoritmos. 😌

Entonces, esa falta de confianza en ti mismo puede ser vencida al recordar que tu Creador te ha diseñado para mucho más que solo pensar–imaginar–sugerir ideas: estás… hecho… para… de–sa–rro–llar–las. (así, con el tonito).

Aún para “existir”, la IA requiere que introduzcamos todos los datos posibles para entonces arrojarnos respuestas (que hay que volver a comprobar porque regularmente fallan 🤦🏻‍♂️). Nuestro cerebro, en cambio, es capaz de crear a partir de estímulos mínimos: un sonido, una frase, una emoción o un simple tarareo.

¡En fin! El jingle de Romeo me recuerda que todos los días hay una gran idea lista para ser pulida y convertirse en el próximo hitazo de música, cine, literatura, arte, etc.

Siempre hay una idea para todo… ¡para todos! 💡

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo…”
– Salomón



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